Se acaba un año que, sinceramente, no ha sido fácil para muchos de nosotros. Un año lleno de experiencias y vivencias que nos han hecho crecer y afrontar nuevos retos y responsabilidades.
Un año lleno de autodescubrimientos que no han hecho más que corroborarme que el “vivir deliberadamente” es algo posible y mucho más que una frase que suena bien.
Y como colofón del año que se acaba y piedra angular de este nuevo año que empieza, una frase que cayó ayer en mis manos para recordarme que en definitiva todo depende de uno mismo:
Los hombres olvidan siempre que la felicidad humana es una disposición de la mente y no una condición de las circunstancias (John Locke).
Feliz 2.010 y que este año nos traiga a todos salud, amor, éxito y paz interior.
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